domingo, 2 de octubre de 2016

La Feria Nacional del Mole, para chuparse los dedos

Norma Márquez

¿Quién lo diría? Una técnica culinaria prehispánica combinada con cacao dio vida a una de las recetas más extraordinarias de la cocina mexicana. El mole es, en definitiva, uno de los platillos más representativos de la gastronomía mexicana que nuevamente pone de manteles largos a la delegación Milpa Alta con 23 días de fiesta para la celebración de la Feria Nacional del Mole 2016.

Algunos de los ingredientes para el mole
Y es que este manjar ancestral se ha caracterizado por protagonizar eventos donde resuena el bombo y el platillo, y juntos armonizan desde reuniones familiares hasta bodas, bautizos y fiestas patronales. Casi inconcebible su ausencia en fiestas tradicionales, el mole requiere todo un laborioso y paciente ritual que inicia días antes de la celebración, entre secar, moler, asar, tostar, triturar, tatemar, espesar y reposar luego de la recolección de decenas de ingredientes como chiles secos, especias, frutos secos, frutos frescos, manteca, tortillas, bolillos, chocolate, azúcar y sal.

Por ello, bien vale fomentar este evento que finalizará el 23 de octubre y que desde hace 40 años inició en el barrio de San Pedro Atocpan, donde 90% de los habitantes se dedican a la elaboración de diferentes versiones de mole, entre picante y dulce, rojo, verde, adobado, manchamanteles, pipián, almendrado o de olla, convirtiéndose en su principal actividad económica


Además de 40 restaurantes, 23 expositores y artesanías de la región, encontrarás actividades artísticas y culturales, como la presentación de los voladores de Papantla y una muestra de la Guelaguetza, haciendo de la feria una recreativa tradición que indudablemente está como para chuparse los dedos.




Mapa de localización:

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