Por: Norma
El albur y la
garnacha, dos elementos que ostenta el mexicano como seña particular. Y es que
del albur nadie se salva; voluntaria o involuntariamente el doble sentido –
generalmente tendiendo a lo sexual – interviene en un juego de palabras de una
conversación, quizá espontánea pero jamás inocente, consiguiendo esa pícara y peculiar
expresión lingüística mexicana.

