Por Norma Márquez
En el siglo XVIII, la población de la Nueva
España se vio obligada a sustituir drásticamente su alimentación
luego de padecer una de las más grandes sequías de que se tiene
historia. Y es que en 1785 el estiaje hizo que el costo de la fanega
de maíz* ascendiera hasta 41 reales, de tal manera que con medio
real sólo se podía comprar el equivalente a 19 tortillas y media.
Es decir, el precio del maíz costaba casi el doble que la carne de
res.

